El Covid-19 – Mi oportunidad II


Una oportunidad se puede buscar, provocar, intuir, incluso podríamos llegar a “perseguir” , aunque tal vez esa no sea la estrategia correcta. Las oportunidades se nos presentan con signos, a veces casi imperceptibles, que nosotros tenemos que saber identificar y “cogerlas” al vuelo.

Así me llegó a mi esta oportunidad que os cuento, se sentó a mi lado, en la mesa que usaba para dibujar y me dijo muy bajito, psst, oye…, ¿me estás oyendo?, estoy aquí… y mi mente casi sin querer la escuchó y le empezó a dar forma. Por aquellos días en que había empezado a hacer pequeños trabajos de lettering, los compartía con mis seres queridos y en mis Redes Sociales y los acompañaba de textos que me sugerían esos momentos vividos durante la pandemia.

Mi hija me dijo: “Mamá, ¿porqué no haces esos dibujos tan chulos que hacías tú?” y en cuanto que pude salir a la calle y conseguir algo de material un poco más profesional para dibujar, unas hojas de dibujo y unos rotuladores calibrados, me puse manos a la obra.  Los dos primeros dibujos que hice, aún los hice en papel de folio, hasta que decidí que estaba más preparada para hacer algo mejor y empecé con las hojas de dibujo. 

Onda expansiva. Primer dibujo «de esos chulos que haces tú mamá»

Onda expansiva.

Así fue como empecé a ilustrar todas mis publicaciones escritas con dibujos de mi autoría y me fui animando, cada día más, a hacer dibujos poco a poco más complicados, con un objetivo concreto de reflejar en ellos lo que contaban mis textos o poesías

Por vivir a mi lado no pagaste. (segundo dibujo realizado para acompañar a un soneto del mismo título)

Por vivir a mi lado no pagaste.

Fui observando como mis dibujos no dejaban indiferentes a mis seguidores y todos me instaban a seguir haciéndolos. Eso me animaba muchísimo y pude comprobar que mis publicaciones eran populares, tanto por lo escrito como por lo dibujado. ¡Mis ilustraciones gustaban!
No podía desaprovechar esa veta que el destino había puesto en mis manos. ¡Me sentía feliz e inspirada, en mi mente no paraban de aflorar ideas y tenía tanta ilusión!

Lo cierto es que yo soy una persona que, ante los cambios a los que me ha obligado la vida continuamente, siempre he sido bastante creativa, de manera que cada vez que se me plantea un reto, en forma de cambio de trabajo, residencia, incluso de pareja, lanzo mi mente a dar vueltas y, con el mayor aplomo posible, a descubrir los posibles caminos por donde deberé enfocar mis pasos en el nuevo devenir de los acontecimientos. De esta manera, esgrimiendo distintas posibilidades y analizando las diferentes opciones, que yo misma me planteo, al final voy encauzando mis pasos hacia algo más concreto. Una idea que al final predomina sobre las demás, que veo con más posibilidades o que considero una mejor oportunidad de desarrollo para mi.

Por el camino van quedando ideas descartadas y barriendo, barriendo, el camino queda limpio y se despeja para caminar en pro de esa idea final. No se si a vosotros os ocurre, pero yo creo que hay un ángel de la guarda que al final, siempre que se nos cierra una puerta, no nos deja ante el abismo del vacío sino que nos guía hacia la nueva ventana que nos es más conveniente y por la que nos asomamos al final a nuestro nuevo futuro

Así, dibujando, fue como empecé a vislumbrar la silueta de ese nuevo futuro, entre ilustraciones y letras, palabras, poemas, escritos, como siempre me he sentido como pez en el agua. Lo mejor estaba aún por llegar. <<< Pincha aquí para seguir leyendo

Beatriz Barragán Fernández Ⓒ 7.07.2020

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Continuará…

El Covid-19 Mi oportunidad


Todos hemos vivido y seguimos viviendo, la crisis que se ha originado globalmente por la pandemia provocada por el COVID-19. Es seguro que ninguno de nosotros podremos olvidar estos desgraciados acontecimientos que nos ha tocado vivir. La tremenda crisis sanitaria provocada a nivel mundial que, en la era de la globalización, la tecnificación, la digitalización del comercio y del 5.0, ha descolocado y puesto en aprietos económicos y sanitarios a las más poderosas naciones del mundo.Tan poderosos que nos consideramos los seres humanos y hemos sido puestos a prueba ~¡ y de qué manera!~ por un diminuto e insignificante virus con pinchos de corona.

Al igual que nuestros antepasados vivieron las grandes guerras mundiales, nosotros podremos recordar, cuando seamos ancianos, que vivimos y sobrevivimos a la peor pandemia mundial del siglo XXI. Desgraciadamente, han sido tantas las víctimas de esta enfermedad, que es muy probable que cada uno de los españoles hayamos perdido a algún familiar directo o a alguien cercano a nuestro entorno debido a la enfermedad provocada por el coronavirus. Así ha sido en mi caso. Yo perdí a mi primo Gelo, a los 15 días de iniciarse el primer estado de alarma y la cuarentena, el 30 de marzo, no llegó a estar ni 48 horas hospitalizado.

En esos días ignorábamos aún cual sería el verdadero alcance de la pandemia, que en la actualidad asola los países de América, tanto los EE.UU. como los de América del sur, debido a las negligentes actitudes de muchos de sus mandatarios, a destacar, como por todos es sabido, la rocambolesca, absurda, irresponsable e inmoral actuación de Donald Trump ante esta enfermedad, que está arrasando con cientos de miles de vidas en el país que preside, con absoluto y total desprecio por las vidas de quienes le han hecho llegar al poder.

Yo empezaba a barruntar que nada bueno sería de mi situación laboral, pues el día 21 de abril cumplía mi primer año de contrato en la empresa que trabajaba, sí, “trabajaba” en tiempo pasado, porque, unos días antes de esa fecha, me llamaron para comunicarme que era imposible mi renovación. Dentro de lo difícil de la situación, desplazada de mi casa y lejos de mi familia, debido a este puesto de trabajo que ahora estaba perdiendo y, en medio de la cuarentena, sin posibilidad de trasladarme de vuelta a casa. Tocaba esperar y seguir costeando unos gastos innecesarios. En cierto modo yo era más afortunada que muchos otros, 14 meses de paro me hacían tomar el asunto desde una perspectiva de tranquilidad, pero sin pausa posible. Entonces mi cabeza comenzó a dar vueltas.

No recuerdo bien de qué manera llegó a mí, a través de Instagram un curso gratuito en IGTV de “Lettering” que ofrecía Uniball España por cuenta del extraordinario ilustrador @dirtyharry.

ESTA ERA LA IDEA, QUE TODO SALDRÍA BIEN. AUNQUE EL LETTERING NO ES DE LA MEJOR CALIDAD ME AGRADA RECORDAR ESOS PRIMEROS RATOS EN QUE EL DIBUJO EMPEZÓ A SALVARME. AUNQUE EN CUADERNO CUADRICULADO, CON LÁPIZ Y BOLÍGRAFOS DE COLOR, EMPEZABA A SENTIRME MEJOR, GRACIAS A IDENTIFICARME CON UN TRABAJO QUE SIEMPRE ME HA GUSTADO.

La verdad es que yo, desde los más tiernos años de mi infancia recuerdo haber hecho eso, “dibujar letras”, aunque antes no lo llamábamos «lettering». Fué algo que alegró sobremanera mis días, y me inspiró para retomar mi afición por dibujar, tanto letras como otras ilustraciones, con un estilo muy mío y particular que empecé a practicar en la adolescencia y que hacía muchos años que tenía totalmente abandonado debido a la vorágine de la vida y el trabajo. 

DIBUJITOS SENCILLOS QUE HICE DURANTE LA PRIMERA ETAPA, YA QUE NO CONTABA CON MATERIALES ADECUADOS. NI SIQUIERA FOLIOS , POR LO QUE TUVE QUE IR HACIENDO MIS PRIMEROS PINITOS EN UN BLOC CUADRICULADO.

Por primera vez desde el 14 de Marzo, empecé a sentir que el COVID-19 me estaba dando una oportunidad. 

Continuará…

Beatriz Barragán Fernández Ⓒ 6.07.2020

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