POR VIVIR A MI LADO NO PAGASTE


Por vivir a mi lado no pagaste

ni el más mínimo peaje, compañero,

no hablo en absoluto de dinero,

la fe que puse en ti la traicionaste.

Fuiste un sueño liviano y pasajero

pesadilla de mi alma a ti entregada,

sufrir como cambiaste de jugada

apostando a equipaje más ligero.

De aquellos compromisos adquiridos

te despediste, consciente, a la primera,

pasando del ensueño a la quimera.

Y amores convertidos en olvidos

nos tuvieron un rato entretenidos

a cambio de olvidar la vida entera.

Beatriz Barragán Fernández © 1.5.2020

CAPITULO IV. LA FAMILIA


Después de más de 3 meses desde que cerré la tienda y trabajé una temporada de tres meses como dependienta en una gran tienda, Mario seguía sin trabajo

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