RÁFAGA


RÁFAGA.

Me rozas los sentidos sin tocarme nada más que los oídos a ritmo de palabras sensuales que despiertan mis más carnales instintos.

Y así cuando acaricias mis caderas acompañando nuestros movimientos empieza a recorrer todo mi cuerpo una ráfaga que eriza cada vello.

Los ojos entornados se suceden de miradas profundas y atrevidas y de nuevo sentimos las caricias de palabras certeras que subidas de tono alborotan nuestros cuerpos en idas y venidas.

Y miles de explosiones se suceden cuando vas despacio recorriendo mi cuerpo de mi boca hasta el ombligo para acabar besándome los labios.  

Es esa chispa que prende la mecha y va recorriendo mi cuerpo en una onda en aumento desde el punto más profundo hasta que en un gran lamento me prendo fuego.

Beatriz Barragán Fernández © 17.5.2020

RÁFAGA. – Imagen ilustrativa del texto al que acompaña.

¿Y PORQUÉ NO?


@radicalmen

¿Y porqué no?

Por qué otras manos no te pueden acariciar igual.

Por qué otros ojos no te pueden mirar igual.

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EL SUSPIRO


suspiro

Un suspiro se escapa desde el pecho, como escupiendo angustias contenidas, como un amigo al frente que te escucha y sabe que tus ojos tienen lágrimas. Y el suspiro te tiene y se repite y dentro de tu pecho ya no caben uno y otro y otro que te angustian y tampoco la lágrima que rompe el hielo que te corta el sentimiento.
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